Un tiro en el pie

Hace unos días pasé por su puerta y seguía allí, pero no era la misma. En Valladolid había una tienda en la que mi madre nos compraba la ropa cuando éramos pequeños. Uno de esos establecimientos de toda la vida, llenos de estantes colmados de pantalones, camisetas o jerseys de los que abrigan. Al estilo zoco, donde las cajas de prendas se amontonaban como en una librería, un caos ordenado por colores y tallas que se venía en avalancha sobre los clientes.

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Winter is coming

Llegó el frío. Y la nieve cubrió por primera vez las montañas y los tejados. Rajoy suspiró. El primer suspiro de cierto alivio de los últimos meses. Porque llegó el frío, también a la crisis con Cataluña. El frío hueco de la cárcel y el lejano de la huida. El viento glacial de la soledad europea y la irrelevancia internacional.

¡Qué vienen los rusos!

Los rusos eran los únicos que faltaban en el cuento chino y trasnochado de la independencia de Cataluña. La tragicomedia del procés, que por suerte para todos cada vez resulta más cómica y menos trágica, podría haber tenido también a los trols rusos como secundarios de lujo en el frente de las redes sociales.

Habló de puta Cataluña

Ella siempre me decía que no debía vivir en los grises. Puede que, incluso sin saberlo, fuera la voz de toda una sociedad obsesionada cada mañana por pintarse de blanco o negro, que abraza las espinas de los extremos como si acariciara un gatito.

Desde la distancia

No hay nada más violento que el universo. Pero tumbados ante un cielo plagado de estrellas uno siente la paz de la belleza inabarcable. Deslumbrados en la oscuridad de la noche, a pesar de que la luna casi llena ahogue los astros más débiles, el firmamento nos brillaba por dentro de los ojos.

España desnuda

El verano es Saturno hambriento. Lo mismo devora todo el tiempo que te cabe en los bolsillos que agosta los campos de la cosecha mínima en un año sediento y agrietado en la España amarilla.  Cada verano volvemos a ser mortales, mortales y morenos, mortales y felices, mortales y efímeros al arrullo de las olas.

Jarrones bisiestos

La democracia española no sabe qué hacer con sus mayores. No deja de ser una paradoja en un país donde cada vez hay más abuelos y menos nietos. Pero para nuestras instituciones cuarentonas los ex  comienzan a ser un problema. La demografía y la política cada vez están más alejadas, fíjense sino en lo poco que se parece “la España vacía” de Sergio del Molino a la “España de las oportunidades” que nos intentar vender desde las tribunas. 

La ejemplaridad imperfecta

En política las alegrías duran más bien poco, son escurridizas y engañosas como la sombra de estos días de verano en primavera. Los políticos deben salvar la vida al menos una vez a la semana, son patos amarillos de feria dando vueltas boca arriba y boca abajo ante un pelotón de fusilamiento público cada vez más hábil con las escopetas.