Nubes y ángeles

nubes-0__400x250 (1)Elegiría un rabo de nube, como Silvio Rodríguez, si me dijeran pide un deseo. Habría pocas formas más apasionantes que ser la manta que cubre los campos, los hilos que velan el sol en el atardecer o la niebla impertinente que se cuela entre los árboles, las piedras y las montañas para examinar la capacidad de orientación.

Más aún si las nubes son el material con el que toman cuerpo los ángeles. Si como argumentara Santo Tomás en la Summa Theologica, se compusieran de nubes bien compactas que moldean a su antojo. Los imagino rellenándose como peluches de la feria, apretando bien los cúmulos que conforman las piernas o peinándose los cirros del flequillo. Eligiéndose un sexo de estratos de acuerdo con la misión de cada día.

Nubes  y ángeles, o ángeles de nubes sutiles y amables como algodón de azúcar. La relación puede ser asombrosa, los ángeles como las nubes también son blancos o negros. Como los cumulonimbus que conquistan el horizonte, tiñen el paisaje con su escala de grises y se tornan amenazadores, violentos y peligrosos al transformarse en tormenta.

Ángeles celestiales y nubarrones cargados de electricidad. Nubes redondeadas con formas de animales y ángeles caídos que vendieron sus 21 gramos de alma a la maldad. Ying y yang, vida y muerte, azar y destino, fe y ciencia.

Si me dijeran pide un deseo.

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