¿Es el cáliz de Doña Urraca de León el Santo Grial?

-_santo_grial.jpg_274898881La Historia de la Humanidad es un relato de misterios, de secretos y de preguntas sin respuesta. Los episodios más trascendentales de nuestro pasado y los personajes más relevantes siempre están rodeados de incógnitas.  Por eso, quizá solo por eso, encontrar una argumentación coherente para tener respuestas es capaz de apasionarnos al instante.

Puede que simplemente esa sea la clave para aventuras como la búsqueda del Santo Grial, la vasija de Jesús de Nazaret en la Última Cena. Un objeto esencial en la tradición del cristianismo del que nunca se ha tenido un rastro fiable, y por tanto, ha sido buscado y buscado durante siglos. Ahora, una reciente investigación lo sitúa en León, en la Colegiata de San Isidoro. “Los reyes del Grial” de Margarita Torres y José María Ortega del Río es el título de un libro que ha despertado expectación en todo el mundo. Asegura que el cáliz de Doña Urraca es la copa de Jesucristo.

El relato que cuenta esta investigación es realmente fascinante. Vaya por delante que no tengo la formación histórica necesaria ni siquiera para valorar si todo encaja, como aseguran estos historiadores. Pero desde luego, tiene todos los ingredientes para enganchar a todo el que lo escucha. Un objeto que durante décadas ha estado expuesto en una vitrina cualquiera del museo de San Isidoro de repente se torna en la reliquia más importante y codiciada de la cristiandad.

A primera vista es un cáliz más, engarzado con oro y joyas, y que difícilmente podría indicarnos lo que esconde. Pero la argumentación de los historiadores nos pone sobre la mesa las piezas para entender su teoría. El Santo Grial (o al menos el que la tradición católica da como el verdadero Grial) se localiza en Jerusalén desde el año 400. La reliquia habría sido entregada por agradecimiento a la ayuda prestada por emir de Denia en el siglo XI tras pasar por El Cairo por petición del califa Al Munstansir . Este emir se lo habría regalado a Fernando I de León, momento desde el cual ya no se habría movido de esta ciudad.  Sería la poderosa Doña Urraca la que “fabricaría” una coraza con sus joyas para proteger este objeto de incalculable valor. Tanto, que se recubre de oro toda la boca de la copa original, para evitar que al utilizarlo los sacerdotes toquen ni siquiera con sus labios el auténtico de ágata y ónice. Desmontando toda la “protección” aparece una copa romana, sencilla y habitual en la época en la que vivió Jesús.

san isidoro

Lo sorprendente y lo que ha provocado que este libro no pasara como uno de los muchos en los que habla de dónde puede estar ahora  el Santo Grial es que se aporta documentación para sustentar esta teoría. No habla de tradición oral, ni de leyendas… sino que se respalda en varios documentos en los que se describe el itinerario del cáliz sagrado.  A esto suman dos pruebas más. La primera, una petición posterior de Saladino solicitando al gobernador de Egipto una esquirla que habría saltado del Santo Grial en su paso por el país de las pirámides. Al cáliz de Doña Urraca le falta una esquirla. La segunda, las pinturas del panteón real de la propia basílica de San Isidoro. Todas dedicadas a la eucaristía, con una gran escena de la Sagrada Cena y con un personaje,  Marcial el copero, que sujeta un cáliz realmente similar al que analizamos.

Esa es la explicación que dan estos investigadores para asegurar que si existe el Santo Grial es el de León. Tienen la completa seguridad de que esta reliquia tenía que estar en España. El “gran competidor” es el que conservan en Valencia y que también consideran el cáliz original de Jesús.  Para los autores de “Los reyes del Grial” todo apuntaría a esta copa también es de gran importancia histórica y religiosa. Consideran que sería un segundo cáliz, el de los apóstoles.

Desde luego que el relato es apasionante, es una perfecta novela. Lo complicado es comprobar su veracidad. Todo encaja, pero por desgracia no existe ninguna prueba ni análisis que pueda darnos la respuesta. Sí que podría medirse su antigüedad, pero nunca si es el que Jesús de Nazaret levantó en sus manos según el Nuevo Testamento. Quizá porque sabemos que no hay respuesta nos atraen todavía más las explicaciones razonables.  León, a partir de ahora, puede convertirse en un polo de atracción mundial de estudiosos y fieles, a la vista de le enorme repercusión internacional de esta investigación. Sea como fuere, León y San Isidoro han entrado para siempre en el mapa que dibuja la histórica búsqueda del Santo Grial.

La potencia de un misterio está en que no pueda ser resuelto. Nunca mejor dicho creer o no creer es cuestión de fe.

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