Canal_9-ERE-cierre_MDSVID20131105_0248_3El anuncio de cierre de la Radio Televisión Valenciana abre una puerta demasiado peligrosa. Los medios públicos no son prescindibles, no lo son para una sociedad madura democráticamente. Menos medios públicos es menos democracia para los ciudadanos.

El Gobierno de Fabra utiliza la demagogia populista para justificar el despilfarro y la utilización desastrosa que durante años se ha realizado en Canal 9. Argumentar que hay que elegir entre tener una radio y televisión pública autonómica o colegios y hospitales es una bajeza intolerable, más aún para el presidente de un ejecutivo en tela de juicio por haber arruinado su comunidad autónoma. Mantener RTVV no significa en absoluto quitar ni un euro a sanidad y educación. El buen gobernante debe saber gestionar y priorizar, desde luego, y en la Comunidad Valenciana seguro que hay fundaciones públicas de dudosa actividad, obras faraónicas, super eventos deportivos, asesores, campañas de publicidad institucional… que sí son prescindibles sin robarles a los valencianos el derecho a tener medios públicos que promocionen su identidad, su lengua y su cultura.

Los medios públicos autonómicos son necesarios. Son los que permiten atender los asuntos más cercanos a los ciudadanos, darles voz y potenciar la cultura de cada autonomía. Son los que generan y se hacen eco del debate regional, esencial en nuestro actual modelo de las autonomías. Una labor a la que no llegan y no es la función de los grandes medios nacionales. La decisión de Fabra abre el camino a otros posibles cierres, como el que ya ha dejado entre líneas el presidente de la Comunidad de Madrid. Perder los medios públicos autonómicos es un atentado contra la pluralidad informativa y los contenidos de servicio público que solo pueden emitir este tipo de medios.

No al cierre de RTVV y no a ningún cierre más de un medio público autonómico. Otro debate es una reforma en profundidad del modelo que en muchos casos ha sido sobredimensionado y manipulado hasta el exceso. Hay que redimensionar los medios públicos autonómicos para que sean sostenibles económicamente. Y hay que regularles para que no se conviertan en meros altavoces propagandísticos del Gobierno de turno. Pero reformar no es echar el cierre. Reformar es gobernar con responsabilidad y cerrar es la salida más fácil y equivocada.

Mi apoyo y solidaridad con todos los trabajadores de RTVV. Ojalá su lucha sea respaldada por todo el panorama periodístico nacional y por toda la sociedad española. Ojalá se rectifique esta decisión injusta y no sea la avanzadilla de lo que esté por llegar en otras regiones españolas.

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