Cortes de Castilla y LeónCastilla y León no logra aparecer demasiado en los informativos nacionales, incluso podría decirse que muchos medios de referencia la infravaloran. No es habitual que nuestros líderes autónomicos tengan eco en las portadas de la prensa nacional. Quizá es un grave error. No aparecen porque en esta tierra no somos gente de grandes enfrentamientos y estridencias, no somos personas que busquen la polémica diaria y la demagogia que llena titulares.  Castilla y León es una tierra de diálogo, de trabajo silencioso y de búsqueda de soluciones más que de conflictos.

Nunca me ha gustado ejercer de adulador de nada ni nadie, pero siempre he buscado ser justo. Y Castilla y León avanza con sus aciertos y sus errores, con sus problemas enquistados y sus peculiaridades orográficas y de extensión.  Castilla y León es ejemplo en diálogo y en trabajo conjunto de las fuerzas políticas y sociales.  El reflejo más reciente ha sido el Debate sobre el Estado de la Comunidad. La Junta y el principal partido de oposición han propuesto acuerdos, han sellado pactos e incluso desde el Gobierno regional se han reconocido errores y anunciado rectificaciones. Un modelo que deberían de seguir otros territorios y la política nacional.

Y no es la primera vez. Castilla y León presume con orgullo de la fuerza y la estabilidad en su diálogo social. Gobierno, partidos políticos,  patronal y sindicatos son capaces de llegar a acuerdos en la mayor parte de las ocasiones. Trabajan juntos por solucionar los problemas de los ciudadanos, en vez de tirarse piedras unos a otros como sucede con mucha más frecuencia en la esfera nacional.

Castilla y León es tierra de diálogo, también por historia. Desde la más remota  a la más reciente. Es una comunidad singular porque muchos la siguen considerando artificial, y a pesar del rechazo constante de una parte de la sociedad de León a esta dentro de esta comunidad autónoma, también a través del diálogo han ayudado a construirla y a mejorarla.

España debería mirarse más en Castilla y León.  Vivimos en una comunidad donde los políticos son capaces de llegar y mantener acuerdos, donde los Gobiernos se atreven a decir a Ejecutivos nacionales del mismo color político que están en contra y no apoyarán (a veces tímidamente, a veces con más firmeza) lo no que no conviene al interés de la comunidad, donde se sabe negociar y se sabe rectificar. No busco aplaudir las políticas de nadie, ni siquiera manifestar mi acuerdo o desacuerdo con unas u otras decisiones. Pero sí quiero aplaudir una estrategia común de todas las fuerzas políticas y sociales de esta comunidad: la estrategia de dialogar, con oídos para escuchar y capacidad para cambiar la posición de inicio de la negociación.

Debería ser algo tan común que no mereciera la pena destacarlo. Pero por desgracia en otros territorios esto no sucede, y debe ser un orgullo más de nuestra sociedad castellano y leonesa.

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