El peligro del viento a favor

En un velero, navegar con viento a favor es más fácil, pero también más traicionero. El viento nos impulsa a su antojo y hay que esforzarse mucho más para mantener  fijo nuestro rumbo y no dejarnos llevar hacia destinos desconocidos o inciertos. A esta final de la Copa Davis España llega con viento a favor, con el cartel de favorita por mucho que tanto el Capitán como los jugadores españoles quieran quitarse esa responsabilidad de encima desde el primer momento.

Casi todos los argumentos nos ponen sobre el papel a una España favorita en esta final contra Argentina.  El primero, el escenario. La final se juega en Sevilla (España). La “armada” tiene el público a favor y también la pista. Un suelo de tierra batida construido al antojo y beneficio del estilo de juego de los españoles.  El segundo, el ranking de los miembros de cada equipo. Por España: Nadal  (2), Ferrer (5), Feliciano López (20)  y Fernando Verdasco (24). Por Argentina: Del Potro (11), Mónaco (26), Chela (29) y Nalbandian (64). Es decir, dos top ten actuales contra ninguno (aunque Del Potro se quede a las puertas de los 10 mejores). Y entre ellos, Rafael Nadal, número 2 del mundo y leyenda en tierra batida.

Estos son los argumentos más evidentes, pero hay más. España tiene 4 Davis y Argentina es una de las grandes potencias del tenis mundial, presente en muchas finales de este torneo de países, pero todavía no ha logrado ganar ninguna.  Para Argentina, una nueva derrota en una final dolería mucho más que para España que ha conseguido conquistarla en los últimos años. La responsabilidad es mayor para los argentinos y eso también les puede pasar factura.  Y un argumento más. La transformación que suelen sufrir Feliciano López y Fernando Verdasco en los partidos de Copa Davis. En principio son los menos potentes del equipo español, pero han conseguido impresionantes victorias en esta competición contra jugadores de mucho más potencial y mejor ranking. La Davis les inyecta una pasión, fuerza y responsabilidad por defender a su país que les hace infinitamente más peligrosos que en cualquier otro torneo de la temporada.

Así sopla el viento a favor para España. El escenario, el público, el ranking, el palmarés y la transformación  al representar a su país… hacen favorito al equipo capitaneado por Albert Costa. Sin embargo, navegar a favor tiene sus peligros.  Dejarse llevar puede hacer que se relajen, que parezca que sea complicado que Argentina se lleve la ensaladera. Dejarse llevar por el viento a favor puede hacer que si las cosas no se desarrollan según espera la “armada”, la remontada resulte mucho más complicada.

Porque hay mucho viento a favor. Pero, como suele suceder, también hay rachas en contra. Y argumentos que dan interesantes posibilidades a Argentina en esta final. El primero: los principales jugadores del equipo español están casi fundidos a estas alturas de temporada. Nadal y Ferrer han aterrizado en Sevilla directamente de las Finales ATP de Londres. Cambio de superficie, de competición, de estilo de juego y de mentalidad. Las fuerzas son escasas para el número 2 y 5 del mundo, mientras que los jugadores argentinos llegan con mucho más tiempo de descanso y de preparación de esta final.  Segundo argumento: los problemas de Nadal. Rafa no está en un buen momento mental. Necesita reencontrarse con su psicología ganadora. Es cierto que es un jugador que también se transforma para bien cuando juega por España en la Davis, pero los últimos  torneos no hemos visto al Nadal campeón nada más que en pequeñas píldoras.  Y Nadal es el líder el equipo español, y su estado es sin duda un factor esencial para la “armada”. Frente a eso, un Del Potro descansado y con ansias de triunfo. Un Mónaco que ha realizado un excelente final de temporada llegando a la final en Valencia y a cuartos en el Master 1000 de París – Bercy. Un Chela siempre peligroso y un Nalbandián que se crece en la Davis.

España y Argentina son las dos potencias mundiales en tierra batida. En Sevilla vamos a asistir a un duelo de especialistas en esta superficie. Ningún otro equipo del mundo se atrevería a jugarse una final en tierra batida contra Argentina; y viceversa.

España tiene el viento a favor. Es una ventaja que puede convertirse en peligro.  Como en un velero, si nos dejamos llevar, podemos acabar perdiendo el rumbo y cuando intentemos enderezar el barco, hayamos perdido el control y no haya capacidad de reacción para evitar un accidente. Hay que mantener el timón bien amarrado y estar atentos. España busca su quinta Copa Davis y Argentina llevarse de una vez una merecida  primera ensaladera. La lucha es punto a punto, set a set… bajo el sol de Sevilla.

 

Lee un análisis completo de la Final de la Copa Davis en CuarentaIguales

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