Últimas horas de una campaña electoral aburrida, anodina, en algunos momentos incluso soporífera… en la que nos sigue sobresaltando cada día la grave coyuntura económica. Los mensajes de los candidatos no han despertado en la población demasiado interés, quizá porque la mayoría de los ciudadanos han dado por hecho el resultado de las encuestas que dice que el domingo el PP conseguirá una victoria apabullante.

Todo indica que Mariano Rajoy será nuestro próximo presidente del Gobierno. Y, a pesar de esa tendencia al cambio, parece que las dudas sobre España no van a cesar, incluso se pueden acrecentar viendo lo que está sucediendo en las últimas horas. Ya no hay 100 días de cortesía para un nuevo gobierno. Ahora no hay tiempo que perder porque el momento es alarmante. Los ciudadanos no vamos a permitirles celebraciones de la victoria, largos traspasos de poder y tomas de contacto de los nuevos cargos. No hay tiempo. Hay que actuar ya. Lo pensamos los ciudadanos, pero también esos “malos” mercados. No es que no les dejen 100 días, es que ya les están evaluando y valorando antes si quiera de ganar las elecciones. Desde Europa y desde el mundo económico mundial ya se opina sobre Rajoy. Y se oye que tampoco genera confianza, que las vaguedades y generalidades de su proyecto político y de su campaña electoral siguen dando pie a las mismas dudas sobre nuestra economía.

Mal comienzo… pero la reflexión es sencilla. ¿Entonces qué se puede hacer? Si ni siquiera un cambio de rumbo político genera ni un mínimo relajo de la presión insostenible que se está ejerciendo sobre nuestro país. Vivimos ya varios días en alerta roja, con muchos momentos en zona de rescate, con nuestra prima de riesgo por encima de la de Italia… ¿Cómo  controlar esto?

La única explicación es que los especuladores se están forrando con la vieja Europa. Primero con Grecia, luego Irlanda, luego Portugal, luego Italia… y ahora quieren derribarnos también a nosotros. Por pura especulación. Para forrarse y arruinarnos. El poder político debe reaccionar de una vez y pararles los pies. Antes de que les borren del mapa, porque a los mercados les gusta que caigan gobiernos políticos para sustituirlos por gabinetes de tecnócratas que no han sido elegidos por los ciudadanos en las urnas. Hay que frenar esto, este sistema no funciona. Los políticos deben tomar las riendas de una vez y no dejarse presionar… y mucho menos derribar. Necesitamos que nos defiendan, algo para lo que les elegimos con nuestros votos.

En España Mariano Rajoy parece que será el elegido para ponerse serio ante los mercados y luchar por frenar esta desbocada especulación contra la deuda de los países. Pero no debería hacerlo solo. Debería tener una oposición dispuesta a colaborar y ha mostrarse también firme. Toda la clase política firme para que dejen de reírse de nosotros y de robarnos nuestro futuro.

Son las expectativas de una nueva etapa que parece comenzará el domingo 20N, aunque los mercados nos estén enviando el mensaje de que para ellos nada va a cambiar. Dicen que van a seguir teniendo dudas sobre España. Yo sí que tengo serias dudas sobre su ética, profesionalidad y dignidad.

Anuncios