Donde habita el olvido

Hay anhelos ancestrales que provocan fascinaciones difíciles de explicar. Puede que el deseo por permanecer sea tan fuerte que memoria y olvido resulten las dos caras del óbolo que llevar en la boca al embarcar con Caronte. Hay lugares que perdieron la memoria pero que nunca jamás llegaron a quedar en el olvido. Es el caso de los pueblos ahogados que nos devolvió la sequía con campanarios mudos y calles polvorientas.

Anuncios

Un tiro en el pie

Hace unos días pasé por su puerta y seguía allí, pero no era la misma. En Valladolid había una tienda en la que mi madre nos compraba la ropa cuando éramos pequeños. Uno de esos establecimientos de toda la vida, llenos de estantes colmados de pantalones, camisetas o jerseys de los que abrigan. Al estilo zoco, donde las cajas de prendas se amontonaban como en una librería, un caos ordenado por colores y tallas que se venía en avalancha sobre los clientes.

Winter is coming

Llegó el frío. Y la nieve cubrió por primera vez las montañas y los tejados. Rajoy suspiró. El primer suspiro de cierto alivio de los últimos meses. Porque llegó el frío, también a la crisis con Cataluña. El frío hueco de la cárcel y el lejano de la huida. El viento glacial de la soledad europea y la irrelevancia internacional.

Mutilar a Franco

Un paseo por cualquiera de nuestras de ciudades es un viaje por los avatares de la Historia. Un bello eufemismo para denominar cómo los siglos han ido transformando las calles, las plazas y los monumentos. El tiempo avanza y casi siempre lo hizo de forma arrolladora, despreciando el pasado.

¡Qué vienen los rusos!

Los rusos eran los únicos que faltaban en el cuento chino y trasnochado de la independencia de Cataluña. La tragicomedia del procés, que por suerte para todos cada vez resulta más cómica y menos trágica, podría haber tenido también a los trols rusos como secundarios de lujo en el frente de las redes sociales.

El alma empapelada

El alma del periodismo pesa lo que el gramaje del periódico en papel más la tinta. Unos 45 gramos, tan solo poco más del doble de los 21 gramos que aseguró Duncan MacDougall que pesaba el alma humana. Sin embargo, y a pesar de las revoluciones tecnológicas, sigue sosteniendo esta profesión.

Autopsia del fracaso

Ya solo es héroe de la democracia pervertida y bananera que quieren instaurar en Cataluña. La Audiencia Nacional acaba de citarle a declarar como investigado por delito de sedición. Su famoso “Bueno, pues molt bé, pues adiós” puede ser el epitafio profesional del hijo de un taxista de Valladolid que tras una trayectoria intachable se emborrachó de independentismo, como tantos catalanes en los últimos años.