¿Tendremos alguna vez un Gobierno que no mienta?

“Nos merecemos un Gobierno que no nos mienta”. Fue una de las frases que propició el inesperado vuelco electoral de 2004, tras la masacre del 11 de marzo.  Lo dijo Alfredo Pérez Rubalcaba y criticaba la forma de actuar del Gobierno del PP ante los atentados de Madrid.  Un día después… el PSOE ganaba las elecciones generales y comenzaba la era Zapatero.  A mí me gustaría conservar la frase, pero sacarla completamente de ese contexto.  Nos merecemos un Gobierno que no mienta, pero parece que eso no va a suceder nunca.

 

En política hay que hablar mucho, y son muchos los que hablan. Por eso,  la verborrea  de todos va pasando y parece que las palabras solo son instrumentos de uso puntual para conseguir el objetivo deseado en el momento preciso, nada más. Vivimos en una sociedad en la que las palabras ya no comprometen. Ya no son promesas, ya no son una garantía.  ”Estos son mis principios.  Si no le gustan tengo otros”, digo Groucho Marx. Pues así es la palabra de los políticos que nos Gobiernan. Las promesas y los principios dependen exclusivamente de las circunstancias.  Y aquí no hay distinción entre partidos políticos, aquí no hay colores. Todos hablan y se comprometen para superar un mal momento de imagen, para impulsar sus candidaturas, para ganar unas elecciones, para conquistar el poder… y después… Después si hay que cambiar se cambia sin ningún problema y sin ningún pudor.

 

Quizá el Gobierno que ha conseguido un récord a la hora de mentir esta siendo el de Mariano Rajoy. En una semana borró por completo uno de los compromisos de su programa electoral. Rajoy y todos sus hombres fuertes repitieron hasta la saciedad durante la campaña electoral que no subirían los impuestos. Incluso dijeron que subirlos sería sinónimo de más paro y de más crisis. Su primera decisión ha sido subir los impuestos. Dice el PP que el motivo es el desfase en el agujero del déficit que se han encontrado. Pero… ¿de verdad no había otra solución que traicionar todo lo dicho hasta un mes antes?  Yo no me lo creo. Sobre todo porque se barajaban muchas opciones de a cuánto ascendería el déficit. Ya se sabía se sería mayor de lo que se pensaba, por lo que Rajoy seguro que ya tenía pensado cómo afrontarlo si llegaba el caso. Y su respuesta es la que es: subir los impuestos. Sin embargo no lo dijo. Prometió y prometió que no los subiría porque sabía que así ganaba más votos. Porque el candidato socialista sí avanzaba una subida de ciertos impuestos por lo que el mensaje de que el PP no los tocaría… incluso los bajaría… calaría  todavía más hondo en los ciudadanos.  Poco importa los que ahora se sientan engañados y decepcionados.  Poco importa si alguien decidió su voto  pensando en esta promesa electoral. Ya se ha esfumado… ya están en La Moncloa.

 

Pero no quiero centrar las mentiras en el actual Gobierno del PP porque la desazón mayor es comprobar que es una práctica habitual de quien consigue gobernar. Zapatero también nos mintió. Zapatero negó la crisis, dijo que no superaríamos los 4 millones de parados, dijo que nunca tocaría las políticas sociales… y también traicionó todas sus promesas. Y quizá también se vio obligado a hacerlo… pero la hemeroteca es cruel, y seguro que no de un día para otro. Los políticos sostienen las mentiras hasta que se consigue el objetivo deseado. Y como en un giro teatral, de repente cambian de máscara.

 

Más atrás en el tiempo, los gobiernos de José María Aznar. También nos engañaron. Nos vendieron una guerra de Irak que no existía. Nos intentaron hacer creer que los atentados de Madrid del 11 de marzo eran responsabilidad de ETA para intentar no perder las elecciones. Nos ocultaron muchas cosas por su interés electoral. Nos mintieron.  Y qué decir del tiempo de Felipe González, con sus extensas redes de corrupción y de lucha ilegal contra el terrorismo.

 

La mentira de los gobernante se ha instalado como parte de nuestra normalidad democrática. Y eso es una lacra muy grave, que no deberíamos tolerar los ciudadanos. Pero mientras ellos lanzan sus consignas y las cambian al día siguiente si es necesario… los ciudadanos no reaccionan. Lo permiten como si tuvieran la memoria de un pez, como si quien gana unas elecciones tuviera una carta blanca. No es así. La victoria electoral es un contrato con los ciudadanos. Y no es justo ni tolerable que después de firmarlo, se puedan cambiar las cláusulas a su antojo.  Ojalá algún día tengamos un Gobierno que no nos mienta. Que cumpla lo que se dice en campaña, lo que se promete en los Discursos de Investidura, lo que se plantea en los principios políticos de cada partido.  Que términos como la transparencia no se queden guardados en el cajón 4 años.

 

Que no nos mientan más por favor. Que nos digan lo que van hacer y lo que es necesario hacer en cada momento. Que sean valientes de contarnos lo que realmente piensan y se ganen así los votos, los aplausos o las críticas. Que no mientan más, y si lo hacen… que no siga sin pasar absolutamente nada.

El primer examen: Australia

El año tenístico comienza de verdad con el Open de Australia. Quizá no tanto para los jugadores… pero desde luego que sí es así para los aficionados. Todos vemos los torneos anteriores  como una mera preparación, con un calentamiento para la primera prueba de fuego de 2012. Como la pretemporada en el fútbol o baloncesto, los campeonatos en distintos lugares del mundo que arrancan la temporada antes de Australia, sirven sobre todo para ver el estado de forma y de mentalidad de cada uno. Para medirse y para medir a los demás.

Y en estas semanas parece que casi todos los grandes se han tomado a rajatabla esta reflexión. Poco están sobresaliendo en los torneos pequeños… aunque todos hablan del Open de Australia como el primer examen. Excepto Murray, que ha sido campeón en Brisbane y que quizá es el que más ilusiones nuevas despierta con el arranque de año. Primer título de 2012 y nuevo entrenador. Una leyenda: Ivan Lendl. Hay quien dice que Lendl va a dar el pequeño impulso que le faltaba a Murray para conseguir cosas gigantes. ¿Podremos estar ante un cambio como la transformación de Djokovic en 2011? Habrá que esperar para verlo. Una leyenda del tenis en la pista no necesariamente tiene que ser un genial entrenador de tenistas.

Quizá la gran incógnita es cómo está Djokovic este 2012. Va a llegar a Australia después de jugar tan solo el torneo de exhibición de Abu Dabi. Tras el final de temporada plagado de lesiones y agotamiento mental habrá que ver si las vacaciones le han servido para cargar las pilas y mantener el nivel inalcanzable del pasado año.  Nadal sí ha hecho bastante rodaje, y si tenemos como referencia el final de temporada, las cosas van bien. No ha conquistado nada en esta pretemporada, pero se ve una mejora en su tenis y en su cabeza. Ha cambiado su raqueta para buscar más precisión y potencia. Nadal busca estar al 100 por cien en Australia, lo de antes importa bastante poco. Y Federer, que ha preferido cuidarse la espalda retirándose de Doha. ¿Habrá logrado mantener el estado de gracia de la recta final de 2011?

Quienes parece que no se llegaron a ir de vacaciones han sido los franceses Monfils y sobre todo Tsonga. Acabó la temporada en un buen estado de forma y han demostrado que siguen estando bien en Doha, en una final francesa que conquistó Tsonga.  En cuanto a los españoles, Ferrer y Verdasco no están transmitiendo malas sensaciones  en estos torneos previos, buena señal para prepararse para la primera gran cita.

Porque una vez que empiece el Open de Australia ya no habrá margen de error. El primer Grand Slam pasa rápido… y si no se aprovecha, simplemente se pierde. En cuanto arranquen los primeros partidos se acabaron las especulaciones que rodean siempre a estos toreos previos. No lo olvidemos, los grandes, los top ten, tienen la capacidad de subir muchos niveles cuando la situación lo requiera. Eso es lo que los hace grandes campeones, y lo que suele dejar fuera a todos los que estén un peldaño por debajo.

Con todo esto en la cabeza y sabiendo que puede ser papel mojado tras la primera semana en Melbourne, estas son mis apuestas para el primer grande de 2012:

Favorito: Djokovic. Lo poco que hemos visto pintaba bastante bien.

Decepción: Federer.  Tras unos meses a un nivel óptimo puede llegar el primer bajón del año para un jugador en la que la edad a veces puede ya con la magia de su raqueta.

Revelación: Raonic. Creo que 2012 este jugador va a pasar de revelación a consolidar una buena posición en el ranking y en los torneos.

Artículo para la web argentina Cuarenta Iguales

Este martes arranca “Buenos Días Castilla y León” en Cyltv

Castilla y León despierta a partir de este martes con una nueva propuesta informativa. Este 10 de enero arranca “Buenos Días Castilla y León”. Un informativo coordinado y presentado por Jorge Francés que se emitirá de 7.30 a 10.00 de lunes a viernes. Un repaso a toda la actualidad para despertar y arrancar el día de lo mejor informado posible.

A partir de mañana os invito a levantarnos juntos todos los días. A trabajar por este nuevo reto.

FELIZ 2012!!!

Para que este año sea mucho mejor que el que termina…

2012: las diez reválidas de Nole

Cuando el año 2011 todavía está moribundo arranca una nueva historia del tenis, la que va a escribir la larga e interesante temporada de 2012. Todo comienza de nuevo. Con los mismos protagonistas, pero muchas preguntas que pueden hacer que lo que veamos sobre el cemento, arcilla y hierba este año sea distinto.

Una de las condenas de Nadal de 2011 ha sido la gran cantidad de puntos que tenía que defender después de un 2010 plagado de títulos. Una presión que en muchos momentos de la temporada se ha convertido en casi insoportable. Ahora, ese peso cae sobre la raqueta y la mente del actual número 1, Novak Djokovic. Nole debe partir de que repetir los números del último año es algo casi imposible. Aún así, habrá que ver cómo arranca de forma y mentalidad un  2012 en el que va a defender título en tres de los cuatro grand slam, y cinco Masters 1000.  Si comienza con buenos resultados y sensaciones la presión será más fácil de llevar… pero si no… la cosa puede complicarse. Y no hay que olvidar lo mal que ha terminado 2011 por culpa de las lesiones.

 

En cuanto a Rafael Nadal, el estado de su mentalidad ganadora es la principal incógnita. Su magistral dominio de los momentos importantes se desvaneció en parte de la temporada de 2011. En la final de la Copa Davis volvimos a ver al Nadal insaciable… esperemos que le haya servido para volver a encontrar esa ‘ilusión’ que decía haber perdido.  Sin embargo, no debemos olvidar que la diferencia entre una temporada importante y una magistral en este año para Nadal, ha estado solo en los enfrentamientos con Nole. Perdió contra él en seis finales, fue su bestia negra. Sin él, o habiendo ganado alguna de estas, volveríamos a estar ante  uno de los mejores años del de Manacor.

 

Y la leyenda Federer. Ha resurgido de sus “cenizas” a finales de la temporada. Si arranca como terminó volvería a ser favorito para todos los títulos. Eso sí, todos coinciden en que el suizo ya no tiene edad y físico para aguantar al mejor nivel toda la temporada, así que habrá que ver cuántos meses puede aguantar este 2012 el ritmo de Djokovic, Nadal o Murray. Una temporada muy interesante, donde esperamos que se confirmen nuevos talentos que apuntaron maneras en 2011, y donde se culmina el año con los Juegos Olímpicos. Hay quien apuesta porque será el final de la carrera de Federer, aunque eso habrá que verlo. Habrá que esperar a ver cómo va escribiéndose este año… comienza una nueva historia.

 

 

Una sencilla fórmula para un sistema electoral más justo en España

Es una reivindicación de los partidos pequeños. Aunque quizá esta vez son menos pequeños. Las últimas elecciones generales del 20N han puesto de manifiesto las carencias del sistema electoral español. Un sistema proporcional corregido que se creó para garantizar gobiernos de mayorías en una etapa en la que lo importante era consolidar la democracia y, por tanto, asegurar un ejecutivo con la mayor estabilidad posible. España ha cambiado mucho en los últimos 30 años. Ahora, somos una democracia moderna asentada y estable. Es el momento de retocar nuestra Ley Electoral para garantizar que la voluntad de los ciudadanos se traslade al Congreso de los Diputados.

Porque un sistema electoral debe ser simplemente una fórmula para transformar los votos de los ciudadanos en escaños en el Congreso de los Diputados. Es decir, una herramienta para que el mapa político que se decide en las urnas sea el que se dibuje en el parlamento nacional. La traducción exacta parece muy complicada, pero por lo menos habría que intentar que fuese lo más fiel posible a la voluntad democrática de los votantes. En la actualidad no lo es. La Ley Electoral favorece a las mayorías y garantiza una representatividad por territorios que distorsiona el resultado real de las elecciones. En la cita del 20N cientos de miles de votos no se han transformado en escaños; el voto de cientos de miles de ciudadanos no se ha representado en la composición del Congreso.

En el mundo existen muchos sistemas electorales. Y el nuestro no es de los peores, esa es la realidad. Hay algunos mucho más injustos que el nuestro para los partidos pequeños, como por ejemplo, el británico. Sin embargo, esto no puede ser consuelo para mejorar nuestra democracia. Hay fórmulas sencillas para corregir las desviaciones que provoca nuestra Ley Electoral. Las están poniendo sobre la mesa los partidos más afectados: IU, UPyD y Equo. Nuestro actual sistema se basa en que al transformar los votos en escaños se garanticen las mayorías, se tenga en cuenta la población de cada territorio y haya una representación mínima de cada circunscripción. Casi todo se puede mantener, pero con un reparto más justo y fiel a lo que los ciudadanos han votado. No apostaría por la circunscripción única, porque esa sí que eliminaría por completo la garantía de representación de todos los territorios. Esta es la propuesta:

1-Representación mínima por circunscripción. En el sistema actual cada circunscripción tiene una representación mínima de 2 diputados. Se creó así para que exista un equilibrio territorial en el parlamento y todas las provincias tengan representantes en las cortes generales que puedan trabajar y velar por los intereses de cada territorio. Esa representación mínima es necesaria, pero se puede reducir. Bajando de 2 a 1 el número mínimo de escaños por territorio se liberan 50 escaños. Medio centenar de diputados que ya no se ven afectados tan directamente por la desviación hacia la mayoría, y que pueden dar cabida a otras formaciones políticas.

2-Bolsa de restos. Ya existe en otros países. Se trata de utilizar estos 50 escaños que hemos liberado bajando la representatividad mínima de cada circunscripción para corregir la desviación de la asignación de diputados por proporcionalidad. Una vez repartidos los escaños de cada circunscripción por las reglas actuales, tendríamos una bolsa de 50 sin repartir que se distribuirían teniendo en cuenta los cientos de miles de votos que el sistema desecha en ese primer reparto proporcional. Esos votos que han provocado tras el 20N que partidos con más votos como IU o UPyD, tengan igual o menos escaños que partidos nacionalistas con cientos de miles de votos menos.

3-Aumento del número de escaños en el Congreso de los Diputados. En tiempos de crisis, a primera vista, esta medida puede sonar a nuevo despilfarro. Pero no tiene por qué ser así, me explico. La Constitución permite ampliar a 400 el número de escaños del Congreso, que actualmente está en 350. Si elevamos el número de diputados 400 lograremos que los partidos pequeños tengan más posibilidades de alcanzar escaños con menos votos. Como contrapartida, propongo la eliminación del Senado (hay 208 senadores y toda su infraestructura). Al final, sería un ahorro y la representación territorial ya está garantizada en el reparto de escaños del Congreso.

Es mi propuesta y la que suscriben los partidos pequeños que se han visto afectados una vez más por un sistema electoral injusto. Es cierto que todas estas reformas perjudicarían a PP y PSOE. Sería mucho más difícil conseguir una mayoría absoluta y siempre habría más partidos políticos con representación parlamentaria. Pero quizá incluso eso sea bueno. Tendrían que darse en España gobiernos con más cintura política, más acostumbrados a la negociación y al pacto que al rodillo de las mayorías. Aumentaría la calidad de nuestra democracia. Por dos razones: porque para tomar decisiones habría que sumar más sensibilidades y porque lo que votan los ciudadanos estaría más fielmente reflejado en nuestro parlamento.

El peligro del viento a favor

En un velero, navegar con viento a favor es más fácil, pero también más traicionero. El viento nos impulsa a su antojo y hay que esforzarse mucho más para mantener  fijo nuestro rumbo y no dejarnos llevar hacia destinos desconocidos o inciertos. A esta final de la Copa Davis España llega con viento a favor, con el cartel de favorita por mucho que tanto el Capitán como los jugadores españoles quieran quitarse esa responsabilidad de encima desde el primer momento.

Casi todos los argumentos nos ponen sobre el papel a una España favorita en esta final contra Argentina.  El primero, el escenario. La final se juega en Sevilla (España). La “armada” tiene el público a favor y también la pista. Un suelo de tierra batida construido al antojo y beneficio del estilo de juego de los españoles.  El segundo, el ranking de los miembros de cada equipo. Por España: Nadal  (2), Ferrer (5), Feliciano López (20)  y Fernando Verdasco (24). Por Argentina: Del Potro (11), Mónaco (26), Chela (29) y Nalbandian (64). Es decir, dos top ten actuales contra ninguno (aunque Del Potro se quede a las puertas de los 10 mejores). Y entre ellos, Rafael Nadal, número 2 del mundo y leyenda en tierra batida.

Estos son los argumentos más evidentes, pero hay más. España tiene 4 Davis y Argentina es una de las grandes potencias del tenis mundial, presente en muchas finales de este torneo de países, pero todavía no ha logrado ganar ninguna.  Para Argentina, una nueva derrota en una final dolería mucho más que para España que ha conseguido conquistarla en los últimos años. La responsabilidad es mayor para los argentinos y eso también les puede pasar factura.  Y un argumento más. La transformación que suelen sufrir Feliciano López y Fernando Verdasco en los partidos de Copa Davis. En principio son los menos potentes del equipo español, pero han conseguido impresionantes victorias en esta competición contra jugadores de mucho más potencial y mejor ranking. La Davis les inyecta una pasión, fuerza y responsabilidad por defender a su país que les hace infinitamente más peligrosos que en cualquier otro torneo de la temporada.

Así sopla el viento a favor para España. El escenario, el público, el ranking, el palmarés y la transformación  al representar a su país… hacen favorito al equipo capitaneado por Albert Costa. Sin embargo, navegar a favor tiene sus peligros.  Dejarse llevar puede hacer que se relajen, que parezca que sea complicado que Argentina se lleve la ensaladera. Dejarse llevar por el viento a favor puede hacer que si las cosas no se desarrollan según espera la “armada”, la remontada resulte mucho más complicada.

Porque hay mucho viento a favor. Pero, como suele suceder, también hay rachas en contra. Y argumentos que dan interesantes posibilidades a Argentina en esta final. El primero: los principales jugadores del equipo español están casi fundidos a estas alturas de temporada. Nadal y Ferrer han aterrizado en Sevilla directamente de las Finales ATP de Londres. Cambio de superficie, de competición, de estilo de juego y de mentalidad. Las fuerzas son escasas para el número 2 y 5 del mundo, mientras que los jugadores argentinos llegan con mucho más tiempo de descanso y de preparación de esta final.  Segundo argumento: los problemas de Nadal. Rafa no está en un buen momento mental. Necesita reencontrarse con su psicología ganadora. Es cierto que es un jugador que también se transforma para bien cuando juega por España en la Davis, pero los últimos  torneos no hemos visto al Nadal campeón nada más que en pequeñas píldoras.  Y Nadal es el líder el equipo español, y su estado es sin duda un factor esencial para la “armada”. Frente a eso, un Del Potro descansado y con ansias de triunfo. Un Mónaco que ha realizado un excelente final de temporada llegando a la final en Valencia y a cuartos en el Master 1000 de París – Bercy. Un Chela siempre peligroso y un Nalbandián que se crece en la Davis.

España y Argentina son las dos potencias mundiales en tierra batida. En Sevilla vamos a asistir a un duelo de especialistas en esta superficie. Ningún otro equipo del mundo se atrevería a jugarse una final en tierra batida contra Argentina; y viceversa.

España tiene el viento a favor. Es una ventaja que puede convertirse en peligro.  Como en un velero, si nos dejamos llevar, podemos acabar perdiendo el rumbo y cuando intentemos enderezar el barco, hayamos perdido el control y no haya capacidad de reacción para evitar un accidente. Hay que mantener el timón bien amarrado y estar atentos. España busca su quinta Copa Davis y Argentina llevarse de una vez una merecida  primera ensaladera. La lucha es punto a punto, set a set… bajo el sol de Sevilla.

 

Lee un análisis completo de la Final de la Copa Davis en CuarentaIguales

(1991 – 2011) 20 años sin Freddy Mercury

Por qué Europa no entiende la sanidad ‘gratuita’ de España

Mirar alrededor suele ser la mejor manera para analizar el por qué de muchas cosas. Es lo que sucede al intentar explicarnos por qué Europa no comprende que España quiera seguir manteniendo una sanidad gratuita (entendiendo por gratuita no tener que pagar al utilizarla, aunque ya la estemos pagando con nuestros impuestos). No lo entienden por los problemas de nuestra economía y lo mucho que supone mantener la sanidad pública gratuita, un 9,5 % de nuestro PIB. Tampoco lo entienden porque en la inmensa mayoría de los países de la Unión Europa no existe la sanidad gratuita. El 80 por ciento de los países incluyen algún tipo de copago para mantener la cobertura sanitaria de los ciudadanos. Tan solo Reino Unido, Grecia (por poco tiempo, la UE ya le exige aplicar el copago para mejorar sus cuentas) y España mantienen sus servicios básicos gratuitos. Es decir, en ninguno de estos tres países el ciudadano debe pagar cuando utiliza la atención  primaria, las consultas especializadas y los ingresos hospitalarios. En todos sí tiene que pagar parte o todos los medicamentos que consume.

En el resto de la UE, ya funcionan medidas de copago sanitario. Los ciudadanos, además de con sus impuestos, deben pagar parte de su cobertura sanitaria.  El punto intermedio son solo tres países. En Holanda no hay que pagar por la atención primaria (pero es necesario tener un seguro privado); en Dinamarca no se cobra la atención hospitalaria pero sí las consultas primarias y las especializadas; y en Hungría se paga el ingreso en hospitales pero no la atención primaria y la consulta a los especialistas.

Si al leer estos párrafos han conseguido ir creando un mapa de Europa en su cabeza con cada una de las opciones verán como solo España, Grecia y Reino Unido mantienen la sanidad gratuita. Y España no se puede comparar a uno ni otro por argumentos opuestos. Por eso, no entienden que queramos seguir manteniéndolo así cuando la tendencia global, que además ahorra muchos miles de millones de euros, es la contraria.

En Europa manda el copago moderador. Esto significa que los ciudadanos tienen que pagar cuando utilizar alguno o todos los servicios básicos sanitarios. En Francia, por ejemplo, hay que pagar unos 23 euros por consulta médica y 18 euros por hospitalización. Otro ejemplo más… en Alemania se pagan 10 euros al mes para poder ir a las consultas primarias y de especialistas, y otros 10 euros al día si se necesita hospitalización.

Desde todos estos países nos empujan e incluso presionan a utilizar este sistema de financiación de la sanidad. Aseguran que mejora mucho las cuentas públicas y que no daña la cobertura sanitaria de los ciudadanos. En todos estos países quedan exentos de pagar los pensionistas, parados, personas con muy bajos ingresos y los enfermos crónicos. Dicen que esto impide que nadie se quede fuera de la cobertura sanitaria imprescindible. Desde luego esta argumentación se puede rebatir fácilmente. Quizá es posible que no podamos permitirnos seguir manteniendo la sanidad gratuita como hasta ahora. Quizá no sea viable según nuestro poder económico. Quizá nos veamos obligados a tener que implantarlo. Pero estoy convencido de que en todos estos países, y también en España si se pone en marcha este tipo de copago, hay muchas familias que se encontrarían en serios apuros si necesitan acudir al médico. No solo pasan estrecheces económicas los parados y las personas con salarios mínimos. En las familias de clase baja y media, donde a pesar de tener un trabajo, llegar a fin de mes es toda una odisea, imaginar el tener que pagar a entre 5 – 20 euros de consultas más otros 10 euros diarios por hospitalización de un familiar  es meterles en un grave apuro. Y en España, más del 60% de los trabajadores son mileuristas… así que esos problemas podrían llegar para la mayoría.

Los defensores del copago sanitario también dicen que tener que pagar ‘algo’ ayuda a utilizar más racionalmente la sanidad. Se acude al médico solo si es necesario. Desde luego, si llegar a fin de mes depende de ello. Quizá haya otras formas de concienciar de lo que nos cuesta mantener el sistema.

Entiendo por qué Europa nos exige implantar el copago sanitario para mejorar nuestras cuentas. Pero también entiendo que intentemos defender unas prestaciones que ellos ya no tienen.  Piensan que están pagando nuestro despilfarro en muchas cosas, también en la sanidad. En España, cada trabajador aporta con sus impuestos y con una parte de su sueldo mensual el dinero para poder luego hacer uso de la sanidad. Nos obligan a creer que así solo, este sistema es inviable. Que esa parte de nuestros salarios dará solo para ciertas prestaciones, y que otras, habrá que copagarlas cuando las necesitemos utilizar. A lo mejor tienen razón… pero habría que pensar y pensar nuevas fórmulas antes de despedirnos de la sanidad gratuita.

¿Qué ha sucedido en todos estos países? Que los ciudadanos se han visto abocados a tener que contratar seguros privados para poderse garantizar toda la cobertura sanitaria que necesiten cuando la necesiten. Y ese es un ‘nuevo’ gran negocio.

20Notas / Los resultados

Mañana del 21 de noviembre. Se cumplieron todos los estudios, encuestas y sondeos. De nada sirvió el sprint final de Rubalcaba. Todo ha quedado como se decía que iba a quedar incluso meses antes de la campaña electoral. Mariano Rajoy se ha levantado como Presidente del Gobierno electo. Con una mayoría absoluta incontestable que se suma al poder autonómico y municipal conseguido en las elecciones del 22 de mayo. El resultado: una de las acumulaciones de poder en las instituciones pocas veces antes vista. Comienza una nueva etapa en España. Ha llegado el cambio que ha sido respaldado por los ciudadanos. Un cambio que viene cargado de medidas duras y de recortes necesarios, parece que la ciudadanía lo ha comprendido así dando su confianza mayoritaria a los populares.

Rajoy ha conseguido un resultado histórico para el PP, Rubalcaba el peor dato de la democracia para el PSOE. Pero quizá el análisis no es exactamente así. El Partido Popular ha ganado cerca de medio millón de votos. El PSOE ha perdido más de cuatro millones.  Es decir, que Rajoy alcanza una mayoría absoluta por la desintegración de los socialistas, más que por una gran subida suya de votantes.  Como avanzaban las encuestas, los desencantados del PSOE se han ido a Izquierda Unida, a UPyD, a Equo y a los partidos nacionalistas.  El socialismo español está en un suelo que desde luego obliga a la reflexión, a una refundación, a dar paso a nuevas generaciones de políticos que sepan volver a ganar el inmenso terreno perdido.  Su gestión de la crisis lo ha hundido hasta el fondo de un abismo del que seguro va  a resultarles muy duro salir.

Los otros ganadores de la noche electoral han sido IU, UPyD y Amaiur. Izquierda Unida pasa de 2 a 11 escaños; UPyD de 1 a 5; y Amaiur entra fuerte como voz de la izquierda abertxale en el Congreso con 7 diputados.  Es una gran victoria, pero es una victoria un poco amarga. Primero, porque esta desintegración de la izquierda (si sumamos a estos partidos a Equo que consigue 1 escaño) supone el poder absoluto para la derecha. Aunque Rajoy ha mostrado su intención de llegar a acuerdos y a pactos con otras fuerzas políticas… la verdad es que no lo va a necesitar para nada en los próximos cuatro años. Su rodillo parlamentario en Congreso y Senado va a servir para sacar adelante todo lo que considere necesario.  Segundo, el eterno debate sobre la Ley Electoral. Si hubiera circunscripción única el PP no hubiera obtenido mayoría absoluta, y algunos de estos partidos hubieran duplicado su representación. Un ejemplo, UPyD triplica en votos  al PNV. Sin embargo, los nacionalistas vascos se hacen con los mismos escaños que el partido de Rosa Díez. La entrada de Amaiur en el parlamento solo me lleva a una reflexión: satisfacción si por fin hemos logrado que cambien las bombas por las palabras. Seguro que no nos gusta casi nada de lo que digan, pero serán palabras… al fin estarán dentro del juego democrático como les pedíamos.

Quizá sea necesario un estudio a fondo de cómo cambiar la Ley Electoral para que sea más justa con el número de sufragios. Es cierto que lo que intenta es buscar una proporcionalidad de voto según la población de cada territorio… pero seguro que hay mecanismos para mejorarla. He leído en las últimas horas proponer una circunscripción única para el Congreso y circunscripciones provinciales para el Senado (la que debiera ser realmente la cámara de los territorios). A lo mejor es una opción a estudiar. Aún así, seguro que pasaremos tiempo sin ver esta reforma en las reglas del juego.  Porque no favorecen a los dos grandes partidos que se alternan el poder y que deberían impulsarla. Y también porque es un rediseño complejo que requiere un gran acuerdo y tocar normas muy delicadas en un sistema democrático. De todos modos, aunque sea de momento sólo por curiosidad, en este enlace podéis ver cuál habría sido el resultado con circunscripción única.

21 de noviembre. El PP volverá en unas semanas a gobernar España. Esperemos que tenga las claves para sacarnos de una situación crítica en lo económico. Y que Rajoy mantenga su palabra de conseguir grandes acuerdos con otros partidos para sacar adelante las medidas duras que tenga que tomar. Esperemos que el cambio político sea también un cambio económico… cuanto antes. De momento, esta primera mañana la bolsa baja y la prima de riesgo sigue subiendo, no ha cambiado nada.  ”No habrá milagros, no los hemos prometido”, dijo Rajoy en sus primeras palabras tras la victoria.

Para cerrar esta sección 20Notas que me ha llevado a analizar desde mi perspectiva y opinión toda la campaña electoral os dejo un enlace para consultar todos los resultados en cualquier lugar de España. Gracias por haberme seguido estos días y espero que no dejéis de visitar mi blog a menudo.

Elecciones Generales 2011. Ministerio del Interior